El ultimo acertijo

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El ultimo acertijo
“Distraídamente, él trazó un círculo en la arena con un dedo del pie.

“-¿Los ceros y los unos por último se interrumpen y se vuelve a la secuencia de números al azar? – Al ver una expresión de aliento en el rostro masculino, ella se apresuró a seguir. – Y la cantidad de ceros y de unos, ¿es producto de los números primos?

“- Sí, de once de ellos.

“- ¿Sugieres que existe un mensaje en once dimensiones oculto en lo más profundo del número pi, que alguien del universo se comunica mediante… la matemática? Explícame más, porque me cuesta comprender. La matemática no es arbitraria, o sea que pi debe tener el mismo valor en cualquier parte. ¿Cómo es posible esconder un mensaje dentro de pi? Está inserto en la trama del universo.

“- Exacto.

“Se quedó mirándolo.

“Hay algo todavía más interesante. Supongamos que la secuencia de ceros y unos aparece sólo en la matemática de base diez y que los seres que efectuaron este descubrimiento tenían diez dedos. Sería como si, durante millones de años, pi hubiese estado aguardando la llegada de matemáticos con diez dedos y veloces computadoras. Por eso pienso que el Mensaje venía destinado a nosotros.

“- Pero eso no es más que una metáfora, ¿verdad? No se trata de pi ni de diez elevado a la vigésima potencia. Y ustedes en realidad no tienen diez dedos.

“- Te diría que no. – Sonrió.

“- Por Dios, ¿qué es lo que dice el Mensaje?”

La hipótesis limbo (estamos muertos, pero podemos despertar)

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“Siempre estoy repitiendo el mismo día, una y otra vez… Ahora a esa camarera se le caerá la bandeja con los platos” (Efectivamente, se cae la bandeja que lleva la camarera y el protagonista continúa hablando) “¿Lo ves? Sé todo lo que va a suceder, soy Dios. O tal vez Dios no es Dios, pero le ocurre lo mismo que a mí: lleva tanto tiempo observándonos que sabe todo lo que va a suceder”. Tomado de la película “El día de la marmota” (“Atrapado en el tiempo”)

La paradoja Einstein-Podolsky-Rosen y el teorema de Bell

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La paradoja Einstein-Podolsky-Rosen y el teorema de Bell
Imaginemos dos personas, una en Buenos Aires y la otra en Lisboa. Ambas personas llevan zapatos de color azul. Si estas personas fuesen fotones del teorema de Bell (o tuvieran entre ellos un vínculo semejante), en el momento en que el señor de Buenos Aires se cambiase los zapatos azules por unos marrones, en Lisboa, y simultáneamente, su alter ego se cambiaría, a su vez, los zapatos marrones por unos azules.La explicación más excéntrica de la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen se la debemos a Costa de Beauregard, un físico francés. Según ésta, la información procedente de la medición de la partícula A viaja hacia atrás en el tiempo hasta el origen del par de partículas, y luego hacia adelante en el tiempo hasta la partícula B, llegando allí en el mismo instante en que ha partido de A. Si, como Steven Weinberg aduce, la belleza de una teoría incita a su aceptación, ésta de Costa de Beauregard podría ser aceptada sin dilación.